jueves, 9 de enero de 2014

ENCUENTRO 2

PARTE 1: BLOQUE HISTÓRICO. EL PERONISMO COMO PUNTO DE INFLEXIÓN EN LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN ARGENTINA

Breve historia de la educación argentina

La educación es una práctica social compleja, eminentemente política en sus fines. Se desarrolla en el marco de condiciones de producción tales como procesos de reproducción y transformación de relaciones sociales y otras luchas políticas. Estas condiciones de producción son internas y no externas al proceso educativo; son producto y productoras de los sujetos que las mismas condiciones de producción reclaman. La educación, entonces, es una práctica productora, reproductora y transformadora de sujetos. A su vez, la educación como práctica productora de sujetos a partir del vínculo con otros sujetos es una mediación, a fin de construir un sujeto pedagógico. Esta mediación no se produce de modo lineal, pues en ella prexiste un enfrentamiento de estrategias para la constitución de un habitus.
En Argentina y el resto de América Latina, según conceptualiza Puiggrós, el modelo educativo dominante fue el SIPCE: SISTEMA DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA CENTRALIZADO ESTATAL, que comienza a consolidarse a partir de los años 1880. En pocas palabras, se caracterizó por  la hegemonía del Estado y la subsidiariedad privada, por el laicismo o catolicismos subordinados a la lógica estatal  y por ser excluyente de los sectores populares. Asimismo, presentaba una estructura vertical, centralizada, no participativa, escolarizante y ritualizada. Estas particularidades son heredadas de aquellas “escenas fundantes” producidas en el choque de culturas entre América y Europa.
En el caso argentino, los españoles para colonizar nuestras tierras utilizaban la lectura del requerimiento, de un texto específico por el cual en el acto mismo de ser leído las tierras eran apropiadas. En este acto performativo el “conquistador” convocaba a todos del mismo modo, borrando las individualidades de los pueblos y unificándolos en la carencia, en la fe y la razón faltante. A su vez, se sometía al cumplimiento de la palabra del Rey y de Dios, amenazando con una muerte merecida a quién faltara su palabra. Sobre esta escena, se constituyen los pilares para un sistema educativo que piensa al “otro” desde el silencio y la carencia: se trata de un vínculo traumático que inaugura una escena pedagógica.
Las experiencias pedagógicas centradas en Dios, en el periodo colonial pasan a repensarse en torno al Rey.  Existía un conglomerado de prácticas que podría ser entendido como un protosistema, donde confluían escuelas de primeras letras, de oficios, de dibujo, de agricultura (proyecto de Belgrano). Esto fue así hasta la conformación de los Estados Nación  y sus respectivos aparatos ideológicos, donde el Estado le gana a la Iglesia el monopolio por la educación y se erigen los sistemas educativos nacionales.
En Argentina, las ideas de tres hombres pueden sintetizar una estructura educativa. En el caso de la educación primaria las riendas fueron tomadas por Sarmiento y sus escuelas comunes, cuyo trayecto educativo posterior acababa con la formación de docentes en las escuelas normales. En el caso de la escuela media, junto a los Normales, Mitre crea los colegios nacionales para la conformación de una oligarquía nacional unificada a lo largo del país, que sea capaz de tomar las riendas de la política. Estos brindaban una educación enciclopedista y humanista moderna, que se conectaba directamente con la Universidad. En cuanto a la educación superior, es el pensamiento de Avellaneda el que se plasma en una normativa que durará años, hasta que el peronismo hace su revolución.
En este esquema, hubo alternativas pedagógicas que si bien no llegaron a constituirse como hegemónicas pujaron por obtener un lugar reconocido; experiencias que van desde el nacionalismo corporativista escolar –un ejemplo de esto es la Reforma Fresco-Noble del 36- hasta las escuelas nuevas pensadas en función de las cualidades de los niños –la escuela de las hermanas Cossetini-. Estas prácticas fueron articuladas por el Peronismo, irrumpiendo en la escena un nuevo modelo educativo inclusivo, capaz de resignificar sus estructuras y ensancharlas a fin de que entre el pueblo en su rol de educador y educando.
El peronismo organiza el campo educativo, invierte la jerarquía cultural y constituye al obrero como sujeto pedagógico. En este entonces, Perón contó con la Iglesia para dar cuenta de los primeros cambios en el área. La Iglesia apoyó la candidatura de Perón a cambio de la sanción de la ley de enseñanza religiosa y de lugares destacados de sus intelectuales en la Universidad; medidas que con la posterior ruptura cambian bruscamente sumándose a otras decisiones del Gobierno como la ley de profilaxis, la equiparación de hijos legítimos e ilegítimos, etc. El peronismo fundamenta su doctrina en el nacionalismo católico sosteniendo que la enseñanza religiosa era coherente con la formación del niño de la Nueva Nación. En este sentido se retrocede con las ideas del normalismo argentino y la neutralidad religiosa (mal llamada laicismo) garantizada por la ley 1420; La libertad de enseñanza, reclamo histórico de la Iglesia Católica, gana terreno. Pese a que la Iglesia logra conquistar un lugar importante, el Estado continúa con un rol principal y Docente dado que es en el peronismo donde la educación pública alcanza su mayor expansión, lo que es aprovechado para impartir contenido doctrinario. El currículum implícito se vuelve explícito: los saberes oficiales son aquellos provenientes del pueblo.
El peronismo denuncia el discurso hegemónico de la oligarquía y constituye al obrero como sujeto pedagógico. Se produce una democratización en cuanto al acceso y permanencia  del hijo del trabajador en la escuela, creándose un circuito de educación técnica CNAOP-UON, que amplía la oferta posibilitando la incorporación obrera a la estructura superior universitaria. Este sistema tuvo un alto nivel de autonomía respecto del tradicional. Arizaga, ministro encargado de la reforma, en los planes de cultura nacional de la época, al respecto de la escuela tradicional y la importancia de los nuevos cambios, decía: “En un país de naturaleza agraria, la escuela funciona en un mundo ajeno a la rica geografía. Forma en optimismo niños del tipo ciudadano urbano, desconectados con los ambientes campesinos y la tierra. Nace el menosprecio por el oficio y crece el deseo de abandono de los paisajes natales para abrirse horizontes en ciudades extranjerizantes y disolventes. Esto sucede con un maestro teórico y verbalista y un alumno cuya hipertrofia intelectual contrasta con la inopia de su capacitación para el trabajo. La escuela dio hasta hoy una forma de instrucción y de ejercitación teórica, alejada de un interés formativo y de una finalidad humanista. La escuela no se propuso alcanzar un objetivo individual y social: la incitación, el descubrimiento y orientación de las disposiciones y tendencias para asegurar a la comunidad individuos aptos para los múltiples requerimientos económicos y sociales. (…) El Gobierno ha incluido las actividades prácticas y manuales, dando jerarquía a las manos y a sus técnicas, en procura de una conciencia nacional que haga de cada joven un hombre hábil, seguro de sus fuerza físicas y espirituales, que conciba la vida como cumplimiento del serás lo que debas ser, al esfuerzo de devolverle a la comunidad enriquecida por el esfuerzo personal y el sentido de la solidaridad humana.”
La Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (CNAOP),  dependiente de la Secretaria de Trabajo y Previsión Social, articulaba distintos cursos para aquellos niños aprendices u obreros a fin de que pudieran completar sus estudios a la vez que trabajaban formalmente. La Universidad Obrera Nacional completa este circuito, formando obreros vinculados con los intereses de la Industria Nacional. El mundo de la educación se abrió al del trabajo y viceversa. Sumado a esto, es el peronismo quien toma la decisión de suprimir los aranceles universitarios.
A su vez, el circuito oficial educativo fue complementado por la cultura política del peronismo: la tradición oral propia de los actos multitudinarios en Plaza de Mayo, la radio, el accionar barrial de las unidades básicas, las escuelas sindicales, el refranero popular, etc. El gran educador del periodo era el Conductor y su palabra, configurándose una relación Estado-Partidaria que privilegiaba la formación política de cuadros dirigentes.
Con la Revolución Fusiladora, estas conquistas educativas comienzan a retraerse, abriéndose una etapa que llega a su punto máximo de fragmentación y desarticulación del sistema educativo en los 90. Las dictaduras cívico militares le abrieron la puerta a la especulación financiera y el neoliberalismo llegó para quedarse bajo el lema de un discurso único donde este se constituía inevitable.
Entre las medidas a destacar se puede mencionar las políticas de transferencias de las instituciones primarias de mano del Estado Nación a las Provincias (comenzó en el 62, para completarse con la LFE en los 90); la habilitación de universidades privadas para expedir títulos a partir del 58; la universidad cientificista o autoproclamada por los reformistas “Época de Oro”, basada en la alianza entre la fusiladora y el reformismo, con José Luis Romero a la Cabeza. A partir de los 60, se buscaba producir conocimiento para modernizar, con fuerte espíritu desarrollista, dotando a la educación en todos sus niveles de preceptos económicos, con fuerte sesgo excluyente.
Se inicia entonces un proceso de vaciamiento de todo lo público donde la educación por su tradición histórica tuvo mucho que ceder.  La descentralización de las funciones gubernamentales implicó la desresponsabilización por parte del Estado de la justicia social y la soberanía popular. Dichas funciones se recentralizaron bajo distintos mecanismos de control y acreditación, que culpabilizaban a quienes quedaban fuera de un sistema educativo altamente competitivo. La educación fue concebida como un producto más en el mercado, que debía estar al servicio de las necesidades de modernización y productividad del capitalismo. Proceso que comienza a revertirse en el 2003, con la llegada de Néstor Kirchner al gobierno, quien volvió a reposicionar la soberanía política por sobre las decisiones económicas.









Anexo 1: LA GESTION DE CARRILLO
Al hablar del modelo sanitario de salud, y con ello de la formulación de políticas sanitarias en el territorio nacional, lo podemos dividir sin duda alguna en un antes y después de Ramón Carrillo, el primer y el más grande de todos los ministro de salud de la nación, Primer ministro Peronista de Salud, un verdadero héroe civil, al servicio de la causa del pueblo y justicialista.
El panorama general, antes de la asunción como ministro de Salud del primer gobierno justicialista, era en líneas generales lamentable. El país contaba con 70.000 camas de hospital, para atender a la totalidad de la población, cuando lo “ideal” debería ser de 10 a 13 camas cada 1000 habitantes (1 al 3 por mil) teniendo en cuenta entonces la totalidad de la población de 14 millones en el 45 , la situación ideal sería un mínimo de 160.000 camas, osea que existe un déficit de mas de la mitad de plazas de internación disponibles en la totalidad de los hospitales y centros de salud de la nación sean estos tanto de carácter publico como privado, nacionales, provinciales. Por citar algunos ejemplos, en la capital el promedio era de 9 camas, en Buenos aires era de 4.66, para el territorio nacional de misiones 0.88, mientras que para la provincia de los Andes, (actuales provincias de Jujuy, Salta y Catamarca) las camas de hospital disponibles era del 0 por mil habitantes!!!! Y en el resto de las gobernaciones no se llegaba a cubrir el 50 porciento!!! muy lejos de los que se considera un piso mínimo de plazas disponibles de internación para cubrir con “normalidad” y en general para el total del país apenas superaba el 40 por ciento, estando las mismas desigualmente distribuidas, sin un patrón lógico. Y sin mencionar el “paramo” en cuestión de salud en las zonas rurales, donde directamente los pobladores acudían a un curandero con la esperanza de curarse, o buscar en el mejor de los casos algún alivio a su padecimiento. Y esto solo referido a plazas de internación, si le sumamos el equipamiento médico, los insumos necesarios, y los medicamentos, el panorama es más sombrío aun. Y esto solo hablando de la capacidad para hacer frente a los pacientes agudos, que requieren internación, ni hablar de otras enfermedades crónicas, como la tuberculosis, o la asistencia a la ancianidad, o centros maternos infantiles, ni hablar de consultorios externos, a los el plan de salud instaurado les dedica especial atención.
La medicina siguiendo el paradigma del siglo 18  todavía, era vista como una actividad prácticamente, y casi exclusivamente del ámbito “privado” (al que accedían las clases pudientes de la sociedad) en donde el estado no intervenía, por lo que estaba totalmente vedado el panorama de desarrollar alguna potencialidad, y con ello un salto cualitativo y superador de la penosa situación que se vivía. Sumado a esto, el hecho de que la existencia de las llamadas “sociedades de beneficencia” herederas del sistema hospitalario del siglo XIX, el cual contemplaba, que la función del mismo era la asistencia a los pobres que no podían costear el médico privado, siendo a su vez, un lugar de exclusión social. Estas “sociedades” de este modo emergían para ocupar, el rol protagónico que un estado con una verdadera conciencia social sanitaria nacional impediría, pero al estar el mismo ausente, dejando el espacio vacío, posibilita que operen las mismas en función de la “caridad” y no en función Social. Dando de esta manera la salud en caridad como si fuera un regalo y no un derecho como corresponde!! Tarea, la cual cumplían en iguales condiciones de ineficiencia, echando mas leña al fuego al atomizar el espectro asistencial,  contribuyendo de esta forma la desorganización general del primitivo sistema sanitario, al funcionar como unidades aisladas, sin la injerencia del estado, donde cada una resolvía los problemas planteados a su manera, en vez de como debería ser, siendo el estado nacional el que tome el timón de mando, y que a su vez ejecute las políticas necesarias para conducir cada uno de los centros de salud con una política planificada y unificada, para que todos los problemas se resolvieran de la misma y mas eficiente manera. Con respecto a esto afirmaba Carrillo: “Lo filantrópico, lo caritativo, si bien es noble y loable, de ninguna manera debe constituir la base de sustentación de una organización sanitaria de la nación. Por otra parte, dicha organización, debe exigir un conjunto de normas legales específicas que afiancen, respalden y hagan progresar indefinidamente el sistema de salud”
En este punto hay que aclarar, una cuestión nodal, que es que en nuestro país, hasta la irrupción del Peronismo nunca existió un plan de salud pública nacional.  Previo al 43, solo existía el denominado “Departamento nacional de higiene” dependiente del ministerio del interior, el cual era un órgano practicante burocrático, sin poder de planificación, y carente del presupuesto necesario para funcionar con una mínima normalidad. De hecho lo que esta dependencia podía brindar en su funcionamiento hacia la sociedad, era simplemente esperar que una epidemia determinada asolara alguna región del país, para que luego se movilizara su escaso personal y recursos cuando ya era demasiado tarde, cuando el daño mayor en vidas de compatriotas ya estaba hecho, sumado a la nula capacidad de previsión,  planificación en respuesta, y lo mas importante, prevención que podría evitar estas muertes innecesarias y sus secuelas tanto humanas como económicas. Reflejo del lugar que ocupaba a principios de siglo la formulación de políticas sanitarias y ejecución de las mismas por parte del Estado, un estado puesto al servicio de las clases dominantes, en función del modelo anglo-exportador de materias primas. De hecho la constitución vigente en aquel entonces, la de 1853, carece absolutamente de contenido en materia de salud, solo amparado en el preámbulo de promover el “bienestar general”, ósea que toda la política sanitaria del país, desde el 1853 al 1946 giro en torno a esta “regulación”. Para colmo, otra dependencia del estado acaparaba mas presupuesto y atención, que era la llamada Direccion nacional de sanidad animal y vegetal que dependía del ministerio de Hacienda, por lo que en consecuencia, el estado privilegiaba la erradicación de los parasitos de las vacas, en detrimento de erradicar las enfermedades endémicas que azotaban al pueblo, como el paludismo (malaria) del norte argentino, o la polio.
Por lo que se podría concluir a simple vista que el déficit en materia sanitaria, era tanto cuantitativo (referido al numero de hospitales) como cualitativo (referido al planeamiento de políticas publicas sanitarias, como asi también a su ejecuccion en el territorio nacional).
De ramón carrillo como hombre sin dudas algunas lo primero que se puede decir es que era negro, un negro del interior profundo, con todo lo que eso implica, del interior heroico que gesto las gestas de las montoneras federales, que combatían contra los designios de los cipayos de turno de la ciudad-puerto. Nacido en Santiago del estero, siendo el mayor de 11 hermanos, ya desde chico, destaco por su inteligencia rindiendo en carácter de libre los últimos dos años del colegio secundario, que le permitieron ingresar en la facultad de medicina de buenos aires con solo 17 años, siendo el único alumno con esa edad en la facultad, además ya sentía afición por la historia, al publicar durante sus estudios secundarios una monografía dedicada al caudillo federal santiagueño Felipie Ibarra, lo que es sin dudas destacable, en una época donde el revisionismo historico todavía no estaba en auge, lo que demuestra que sin lugar a dudas ya empezaba a formarse en su mentalidad, una apreciación muy aguda de las luchas históricas del interior Federal y una incipiente conciencia nacional, que años mas tarde lo llevaría a entablar amistad con varios Forjistas, en las postrimetrias del 17 de octubre. Y también escribió un texto dedicado llamados “glosa a los humildes” donde se centra en la protección de la ancianidad, formulando en la misma la petición de una ley que ampare a los mayores, indicando su compromiso ya desde chico con la cuestión social. En esta etapa pre- universitaria, adquiere mediante el contacto con los trabajadores y humildes del interior la noción de que somos un país colonizado, sometido a los intereses de fuerzas foráneas que llevan al atraso y olvido a gran parte de la masa humana de la población.
En cuanto los logros académicos de Carrillo durante su intensa actividad académica como investigador, una vez recibido de neurocirujano, habiendo publicado una decena de trabajos de investigación, algunos adelantadísimos para la época (como la yodo-ventriculografía de la fosa posterior, que le mereció felicitaciones desde todo el arco neurológico del mundo) y a costa de no querer explayarnos enumerando cada uno de los trabajos, creo que es merecido aclarar un punto extremadamente sobresaliente. El mismo, es el que siendo el un catedrático y académico, que luego de pasar 3 años en el viejo contiente, (gracias a una beca otrogada en base a sus excelentes calificaciones durante su paso por la facultad), formado en Holanda, España, Francia y Alemania, trabajando con Vogt, y con del Rio Ortega, por esos años las eminencias en el estudio del sistema nervioso, y habiendo ya presentado numerosos trabajos científicos, retorna al país, como un general que vuelve de una heroica y exitosa campaña, ya con las palmas y laureles ganados en base a esfuerzo, trabajo y dedicación, y una sobresaliente voluntad, ya habiendo logrado el respeto y consideración de sus pares de catedra, pudiendo en consecuencia, con conformarse con seguir una carrera académica ya como rector interino de la facultad de medicina, y a cargo de la cátedra de neurocirugía como jefe, decide, abandonar los “honores”, y dedicarse por completo a servir a la causa del pueblo, poniéndose al servicio, en su función ejecutiva, a la Medicina Social. En un camino muy pocas veces visto, entre la “intelectualidad colonizada”.
Esto es sin lugar a dudas una de las decisiones más transcendentales que pudo haber tomado un hombre que siendo un descollante “intelectual”, toma la determinación de ponerse al servicio de la causa Justicialista, en cuya doctrina nacional, la justicia social, establece que el Estado Argentino, en la Argentina de Perón, tiene el deber de brindar a TODO el pueblo un acceso Gratuito a la Salud.
 Lo cual lleva implícito el deber y la obligación de comenzar a crear una infraestructura medico- asistencial, que abarque todo el territorio nacional, con el fin de combatir la desigualdad, y desterrar el dolor generado por la miseria de la injusticia social, en los compatriotas que sufren de enfermedades, a causa de la pobreza y desigualdad imperante, con su consecuente atraso en todos los ámbitos de la vida, heredado de la nefasta década infame.
En 1939, Carrillo es designado como Jefe de Neurocirugia del hospital militar central, allí tiene acceso a miles de legajos-historias clínicas, de los millares de jóvenes que eran evaluados en cada unidad militar para su incorporación  al servicio militar obligatorio de aquel entonces, material de indudable valor, con el que realiza un estudio estadístico-medico, que le permite confirmar su impresión personal, en cuanto a la situación de atraso de las provincias mas postergadas del interior profundo, ya que muchos de los jóvenes destinados al servicio eran rechazados al padecer enfermedades crónicas estrechamente relacionadas con la pobreza, como tuberculosis, uncinariosis, o poliomielitis, con sus terribles secuelas motrices, que los incapacitaba para formar parte del servicio activo. Sin duda esto calo hondo, y en base a su nacionalismo popular, al cual adhirió en esta época de acercamiento a Homero Manzione (manzi) militante de FORJA, que lo ha llevado a comprender la realidad de manera empírica, al observar que éramos, un país semi-colonizado.
La gloriosa e histórica jornada del 17 de octubre del 45, lo encuentra a Ramón en su puesto en el hospital Militar Central, hacia allí es conducido el por entonces Coronel Juan Perón desde la isla Martín García en calidad de detenido, a causa de una supuesta neumonía, con la que convence a los médicos militares, en el mismo momento Peron se entrevista con Carrillo en los pasillos del piso donde estaba “internado”,  durante el dialogo que mantienen, el Coronel le manifiesta su idea de formar un Ministerio de Salud de la Nacion, diciéndole… “No puede ser que en el país haya un ministerio dedicado a las vacas, (en referencia al ministerio de hacienda) y no uno dedicado a atender la salud del pueblo…” Sin dudas estas palabras causaron en el una gran impresión, teniendo en cuenta el sentimiento social con el que veía a la medicina en conjunto. Carrillo acepta el ofrecimiento, formándose a partir de entonces un vínculo muy estrecho entre ambos, donde Perón le brinda todo su apoyo y confianza, dando inicio a una revolución sanitaria nunca vista entonces en el país, la cual pone al servicio del conjunto de la clase trabajadora, y los más necesitados, que asimismo representan el sector mayoritario de la sociedad, el acceso igualitario y gratuito a la salud en primer lugar, haciendo nada mas y nada menos justicia social en el ámbito de la salud, siendo el estado argentino el garante y ejecutor de las políticas en materia de sanitaria, y el único con la capacidad, organización y empuje necesario para llevarlas a cabo, dando inicio a lo que Floreal Ferrara, denomino (discípulo del mismo Ramón y posteriormente dos veces ministro de salud de la provincia de buenos aires), una revolución de la capacidad instalada en materia de Salud Pública.
De esta manera de inmediato se pone en marcha la misión con la redacción de un plan Analítico de Salud publica, que al año en el 47 plasma en 4 tomos, de 4000 paginas, delimitando la implementación de regiones, zonas y subzonas sanitarias en el país, de acuerdo a sus características  geográficas, económicas y sociales. No es casual que la primer dirección general de sanidad  creada es la del norte, donde la situación era sin dudas la mas dramática,  además es consciente que para el éxito de la empresa que se avecina, necesita recursos humanos tanto en numero como en calidad, con los que poder ocupar todos los niveles de la futura administración, por lo que comienza capacitado, abre en la facultad de medicina la especialidad de medico sanitariasta, teniendo en poco tiempo los primeros médicos sanitaritas del país, que ingresan a trabajar bajo su ala para el estado nacional. Lo que sin dudas es un cambio en el paradigma de formación de los medicos, al prestar atención a lo que el denomina el tercer escalón, el de la medicina social. Ademas de capacitar médicos, capacita todo el personal necesario, desde, bioestadisticos, agentes sanitarios, administradores hospitalarios, etc. Crea un Fondo nacional de Salud y asistencia Social, con el fin de proveer de fondos a las nuevas instituciones previstas en el plan.
A consecuencia de esto se dictan dos leyes en el 47, la 13012 y la 13019, la primera regula la actividad sanitaria en todo el territorio nacional, ya que la constitución como se dijo no contemplaba el problema de la salud explícitamente, siendo esta ley la base del codigo sanitario, dando el marco regulatorio a toda la actividad medica. La otra ley, establece los lineamientos del plan de acción por parte del gobierno peronista, establece que se cumplan como prioridad inmediata la construcción de hospitales para que se llege al minimo de plazas de internacion necesarias, y la creación de institutos destinados a la investigación, y la formación de los técnicos necesarios. Además crea un organismo, centralizado encargado de la construcción de los hospitales, llamado Consejo nacional de Construcciones Sanitarias con fondos propios, para la ejecución de las obras neceserarias en el menor tiempo posible.
Esta codigo, Establece una Organización del sistema de salud publica, y del futuro ministerio, diviendolo en tres estamentos,
Medicina asistencial: es la medicina “tradicional” abocada a la atención del hombre aislado, afecto por algún agente que lesiona y desestabiliza su medio interno. Por lo tanto es una medicina individual, donde los intervinientes es el binomio medico-paciente. Siendo la forma mas comúnmente conocida, pero incompleta para actuar en gran escala en el ámbito de la comunidad.
Medicina sanitaria: defiende grupos o núcleos colectivos, paciente-medico- estado. En el marco de una comunidad organizada.
Medicina social: toma la colectividad en su conjunto, ósea la sociedad. Siendo el componente mas dinámico, y el que desarrolla la medicina preventiva. Paciente-medico-estado-COMUNIDAD. Para esto la comunidad toma en su conjunto conciencia de la importancia que adquieren para la misma el conjunto de la población, como miembros de un proyecto común, poniendo al hombre en valor social y la necesidad en consecuencia de brindarle protección mutua. Esta es la medicina preventiva, en la cual el estado toma la posta, mediante el brazo ejecutor de los agentes sanitarios en las campañas de PREVENCION, actuando en el seno mismo de la sociedad, no solo dentro del hospital, sino en el medio social, en las esculas, fabricas, en la calle, en todo ámbito donde se desarrolla la actividad social. No se agota simplemente en buscar la enfermedad, o sus causas, sino en prevenirlas, antes que ocurran, y también buscando los factores desencadenantes mas allá de lo biológico, como los problemas de la vivienda, la alimentación, el acceso a la educación, la indumentaria, el ámbito de trabajo, etc.
Durante la primer gestión de gobierno, se amplio la infraestructura de manera exponencial:
Se construyeron en total, 230 hospitales de internación, llamados ciudades - hospitales, en complemento con los ya existentes en las provincias, de modo que sus funciones no se superpongan en perjuicio mutuo.
50 institutos de salud especializados en patologías puntuales y de mayor prevalencia.
60 centros materno infantiles.
23 laboratorios y centro de diagnostico.
3000 salas de primeros auxilios (APS)
Se inaugura un instituto de medicina preventiva.
2 fabricas de alta tecnología sanitaria, que producen entre otros aparatos, pulmotores para paliar los casos de poliomielitis aguda, los cuales serian luego destruidos en plena epidemia de polio por la “revolución fusiladora” por el solo hecho de llevar el escudo peronista grabado.
Una verdadera revolución sanitaria de la capacidad instalada, pasando de 66.300 camas en el 46. 114.600 en el 51. 134.000 camas en el 54. La mortalidad infantil disminuyo considerablemente, y la esperanza de vida en una década de 61.7 años al 66.5.
Se realizaron en los primeros 5 años mas de 177 conferencias, sobre medicina preventiva.
A su vez se brinda una importancia central, en sintonía con los cambios en materia laboral del Justicialismo a la medicina laboral, creando institutos de rehabilitación, servicios medicos en fabricas, y laboratorios de investigación de enfermedades profesionales, junto con programas de prevención en las fabricas y talleres.
Pero quizás lo mas trascendente, fue la creación, ampliación de los consultorios externos en los centros de salud, con el fin de brindar atención ambulatoria inmediata, ampliando la capacidad, de asistencia, y de paso previniendo el progreso de una enfermedad hacia la internacion.
Ya en el 46 uno de los primeros conflictos que debió afrontar el gobierno peronista fue el de una campaña de encarecimiento de los precios de los medicamentos, en manos de laboratorios multinacionales extranjeros. A la que el gobierno responde con habilidad mediante la creación del EMESTA (Especialidades medicas del Estado), un complejo farmacéutico industrial nacional, con el fin de poner freno al abuso de los precios, produciendo medicamentos baratos al alcance del pueblo, y de calidad, incluso la calidad de sus bio-derivados superaba a la de los laboratorios extranjeros. Esto constituye sin lugar a dudas un  claro ejemplo, de como por parte de un gobierno de carácter eminentemente nacional, el cual decidido en no dejarse avasallar,  con la decisión firme de ejercer su soberanía en materia de medicamentos. Nacionalizando de esta manera el acceso a los medicamentos, opone al poder de las multinacionales el poder del estado. Todo esto trajo aparejado un escándalo en los sectores cipayos que como voceros del capital internacional, clamaban por la “libertad de empresa”.
Iniciando el primer gobierno peronista, se desarrolla una mejora sustancial de la salud de la población, incluyendo todas las edades, pero esta mejora, no puede de ninguna manera atribuirse en la concepción de salud, a la mera ampliación del sistema medico asistencial, abarca otros aspectos, entiendo la concepción de salud como, un conjunto no solo biológico, sino también los aspectos económicos y sociales del conjunto de la población, siendo en este sentido los cambios en materia laboral del peronismo, con la creación de nuevas fuentes de trabajo, con salarios más altos, una tasa mínima de desempleo, mayor educación, vianda digna para todos, sin dudas contribuye muchísimo mas a bajar los índices de morbi-mortalidad en la población general. Como ejemplo, el mismo carrillo cita que en el Norte se observo un descenso de la mortalidad infantil, a la que no sabían a que atribuir, al principio los equipos de salud pensaron que se debía a el uso de DDT contra los mosquitos, en la campaña antipalúdica, pero haciendo un análisis mas exhaustivo llegaron a la conclusión, el la mejora del indicie de mortalidad se debió a que el obrero rural ganaba mas que antes, y que los niños en consecuencia se alimentaban mejor, tenían ropa y calzado y andaban mejor. Un claro ejemplo de la política social en complementariedad con la política sanitaria, como el afirmaba “Los problemas de la medicina, como rama del Estado, no podrán ser resueltos, si la política sanitaria no esta respaldada por una política social y laboral. Del mismo modo que no puede existir una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría, tampoco puede existir una medicina destinada a la protección de la colectividad sin una política social bien sistematizada para evitar el hambre, el pauperismo y la desocupación… el movimiento político-social, predominante en nuestro país, tiende a una revalorización del hombre, como ser social y moral, por eso ah creado nuevas fuentes de trabajo, o a contribuido a crearlas, y ah impuesto una legislación protectora del obrero y sus condiciones de vida”.
Pero uno de sus mayores logros en el combate contra las enfermedades infecciosas fue sin dudas la campaña contra el Paludismo, uno de los mayores emprendimientos sanitarios realizados en el mundo hasta entonces,  el resultado alcanzado fue espectacular: pasando de una incidencia de 300 mil casos nuevos por año en 1946 a sólo 137!!! en 1950, al punto que las salas de primeros auxilios dejaron de contar con antipaludicos dentro de su arsenal. Por lo que el norte del país, se daclara prácticamente libre de Paludismo antes de finalizar el primer año de gobierno justicialista!! La uncionarosis se erradico en misiones, y el tracoma en las provincias  centrales, por esos años verdaderas áreas endémicas. También se inició una campaña de prevención de la Sífilis que disminuyo la tasa de enfermedades venéreas del 58 al 25 por mil y por su parte la tuberculosis, enfermedad íntimamente asociada a la pobreza, el hacinamiento, y la falta de educación, a causa de las mejoras sociales del gobierno justicialista y medidas concretas como la política habitacional, que redujo el antiguo hacinamiento de la población de las áreas urbanas en conventillos, lo que sin dudas redujo la tasa de infectados por tuberculosis.
El final de Ramón, como el otros grandes hombres comprometidos con la causa del pueblo, fue sombría, a causa de una grave enfermedad, renuncia al ministerio, e inicia un viaje por tratamiento, la revolución fusiladora lo encuentra lejos de su patria, imposibilitado de volver, y nefastamente se le abre una causa judicial, por “robo de combustible”, al gran soldado de la causa del pueblo, que contribuyo a salvar miles de vidas. Consigue trabajo como médico en Belén do para, Brasil, donde vive los últimos años de su vida, falleciendo en condiciones difíciles el 29 de diciembre de 1956 a los cincuenta años de edad. Sus restos no pudieron regresar a la patria hasta 1973, del mismo modo que le sucedió a tantos mártires de la causa del pueblo.

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